La Fundación Globalis da la enhorabuena a uno de sus fundadores

La Fundación Globalis da la enhorabuena a uno de sus fundadores

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Juan Vicente Sánchez Andrés es nombrado por la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana.

La Fundación GLOBALIS da la enhorabuena a uno de sus Fundadores: Juan Vicente Sánchez Andrés, Catedrático de Fisiología de la Universidad Jaume I, por su nombramiento en la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana. El acto se celebrará el martes 19 de febrero a las 19:00 horas en el Colegio Oficial de médicos de Castellón.

Juan Vicente Sánchez, entra en la Real Academia de Medicina y reflexiona sobre el futuro de la profesión en la investigación.

Doctor en Medicina y Catedrático de Fisiología en la Universidad de la Laguna y en la Universidad Jaume I, se licenció en Medicina en la Universidad de Valencia y se doctoró en Neurociencia, en la Universidad de Alicante. Complementó su formación cursando un Máster en Administración de Empresas (MBA). Realizó su formación postdoctoral en los National Institutes of Health (NIH) en Bethesda (Maryland) dónde desarrolló estudios sobre memoria y aprendizaje. A su retorno a España desempeñó sus funciones en el Instituto de Neurociencias de Alicante, en el Instituto de Bioingeniería de la Universidad Miguel Hernández y en el Instituto de Tecnologías Biomédicas de Tenerife. Ha publicado más 50 trabajos en revistas internacionales y mas de cien comunicaciones a congresos. Colabora en medios de difusión general (El País, Cinco Días, Expansión, etc.). Sus temas de especialidad son la memoria y los comportamientos colectivos en sistemas biológicos. Adicionalmente es director asociado de la Revista de Neurología, Director médico de Viguera Editores, ex-director del programa de University Entrepreneurship de la Escuela de Organización Industrial-EOI, asesor de la Clínica Mediterránea de Neurociencias y vicepresidente del patronato de la Fundación Mediterránea de Neurociencias.

P. Extenso currículum el de nuestro miembro fundador Juan Vicente Sánchez-Andrés, en el que el próximo día 19 de febrero, añadirá también: “Miembro de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana”. Imprescindible preguntarle, ¿Cómo acoge usted la entrada a esta ilustre institución?
R. Como un honor, como no puede ser de otra manera. Pero aunque la anterior sea la respuesta de rigor yo casi prefiero salirme un poco del guión y decir que es la oportunidad de formar parte de una tradición y de poder contribuir a su desarrollo. Si reflexionamos en torno a nuestra trayectoria profesional, la de cualquiera, nos damos cuenta fácilmente de que somos poco más que un paso en un camino. Somos la consecuencia del trabajo desarrollado por miles de colegas y nos sucederán más aún. Acceder a una institución de esta naturaleza te da la oportunidad de entroncar con ese camino y tal vez contribuir a su mejora.

P. La Real Academia de Medicina de la CV, distingue los méritos de los mejores profesionales, y, además, es un núcleo vivo de información en cuanto a conferencias y ponencias sobre estudios. Desde su punto de vista (atrás tiene una extensa carrera profesional) ¿Cómo analizaría la repercusión de la difícil situación económica, en los avances en medicina?

R. También ante esta pregunta hay una disyuntiva entre la respuesta esperable y políticamente correcta y la respuesta de más calado. Si opto por la primera le diré que la situación económica va a tener consecuencias deletéreas sobre los avances en la medicina en particular y en el conocimiento en general. Si entendemos esos avances como el fruto de la investigación es incuestionable que los recortes van a hacer una mella profunda en un sistema como el nuestro que tiene una tradición y consolidación escasas. Pero si somos algo más exigentes en las respuestas hay que decir que nuestro sistema de investigación esta aquejado de otros males, o si se quiere usar nomenclatura médica, de otros factores de riesgo entre los que hay que destacar la escasa conexión con la estructura productiva lo que le lleva a una vulnerabilidad extrema que esta en la base del deterioro que va a experimentar y que, obviamente, experimentaría en menor grado si esa vulnerabilidad no existiera. Con franqueza, creo que la crisis va a ser una oportunidad, desgraciadamente dolorosa para muchos, que va a forzar el afloramiento de debilidades en nuestras estructuras poco compatibles con el país que queremos ser. Vamos a pagar el precio de jugar al cortoplacismo y de la incapacidad para anticipar mínimamente el futuro, que es algo que se construye. Pero lo que quede saldrá reforzado.

P. Usted también es catedrático en la Universitat Jaume I, en una Facultad incipiente, que me consta, ayudó a “levantar” ¿los futuros profesionales apuestan por la investigación?

R. Los futuros profesionales son muy jóvenes todavía y, por otro lado, son conscientes de que se enfrentan a un futuro con incertidumbres. En este marco, nosotros les trasladamos el valor de la investigación y del progreso del conocimiento como elementos fundamentales en su formación y en su futuro ejercicio como médicos. Creo que puede afirmarse que no sólo los actuales alumnos (futuros profesionales) sino cualquier médico en ejercicio (actuales profesionales) es consciente del valor de la investigación. Pero Usted me pregunta si apuestan. Me tengo que explicar: como usuarios-consumidores de los resultados de la investigación sin duda todos apuestan. Le diría mas: no tienen elección. Como investigadores-productores de investigación es otra historia: con frecuencia los profesionales de la medicina están sometidos a una alta presión asistencial que hace difícil una dedicación a la investigación. Esto es un problema porque la implicación en la investigación hace mejores a los médicos y a la Medicina. Incluso en el día a día dejando al margen aspiraciones de carrera científica. La disciplina en la observación, la recopilación sistemática de datos, la práctica de la medicina basada en la evidencia, la comunicación a los colegas de las observaciones, la lectura de las últimas publicaciones originales, etc. son prácticas vinculadas a la investigación. Pero lo cierto es que puede resultar muy difícil para un profesional en ejercicio sobrecargado de trabajo asistencial hurtar tiempo sistemáticamente para estas actividades.

P. Desde la Fundación Globalis tratamos de crear herramientas viables que garanticen el avance y la innovación en nuestro entorno. Nos situamos ahora al lado de la medicina, siendo conscientes de nuestra realidad, ¿se atreve a prever la situación de su sector dentro de 10 años? En caso afirmativo, ¿cómo la visualiza?

R. Francamente, no preveo avances cualitativos. La tendencia en Medicina es al progreso incremental, no disruptivo. Ha habido un enlentecimiento notable en las nuevas patentes, que significan progresos reales, en terapéutica durante los últimos lustros. Hay evidencias serias de que los modelos de desarrollo de nuevas moléculas están agotados aunque pueda haber excepciones. Con toda seguridad asistiremos al desarrollo de tecnologías diagnósticas, sobre todo las basadas en la imagen, pero es claro que si los avances en el diagnóstico no se acompañan de correspondientes en la terapéutica el resultado final será escasamente satisfactorio. Sí son esperables progresos en los aspectos dependientes del desarrollo de las tecnologías informáticas y los sistemas de información y con ellos de ámbitos como la telemedicina que, por otro lado, pueden implicar la reducción en los costes de la salud. Parece que avanzamos en la dirección de lo que se ha dado en llamar el “hombre protésico” asociado al desarrollo de biomateriales, nanotecnología y al subsector de “medical devices”. Son esperables algunos avances en la llamada medicina regenerativa pero si atendemos a la velocidad real del progreso y extrapolamos a 10 años, conforme a su pregunta, difícilmente visualizaremos avances llamativos. Hay que decir que 10 años es poco tiempo salvo para quien tiene un problema de urgente resolución.

P. Por último, ¿Cómo ve y qué le pide a la Fundación Globalis?

R.La Fundación Globalis es una gran idea que requiere consolidación en sus términos fundacionales basados en la innovación en las personas y en los sistemas como motor del progreso social. Lo que yo le pido a la Fundación Globalis es que mantenga sus premisas sin metamorfosis.

Para terminar, y quedarnos con un sabor dulce y esperanzador, podría usted decirnos su leitmotiv, su libro de cabecera y una frase de ánimo:
“La vida es una tómbola”, “La estructura dinámica de la realidad” de Xavier Zubiri y “El futuro se construye”.

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